martes, 14 de febrero de 2012

Aviso a los incautos

La renuncia por una nueva vida


¿Quién no quiere tener, éxito y prosperidad?, pero bien, sabemos que nada en esta vida se conquista con facilidad, para todo requerimos pagar un precio y en este caso las bendiciones de Dios solo pueden ser conquistadas a través de la obediencia a Su Palabra y a través de actitudes de fe.
Son muchas las personas que al buscar de Dios, quieren que sus problemas se resuelvan inmediatamente, pero no están dispuestas a sacrificar, a luchar, a renunciar y a someterse a la voluntad de Dios.
El Señor Jesús dice: que el Reino de los cielos se conquista con esfuerzo, esto nos da a entender, que para tener una vida transformada tiene que haber esfuerzo y sacrificio. El mayor ejemplo de esto fue el propio Señor Jesús, quien tuvo que pagar el precio, sacrificando su propia vida, en favor de la humanidad para nuestra salvación y el perdón de nuestros pecados.
El Señor Jesús se despojó de Su gloria de Su majestad, de Su riqueza y vino a este mundo como hombre, sujeto a las misma debilidades, a los mismos problemas y tentaciones. Él fue humillado, perseguido, injusticiado, sufrió de todo y aún fue clavado en la cruz, pero Él conquistó su meta, su objetivo, Dios lo resucitó de los muertos y le dio un nombre que es sobre todo nombre. “… para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de tierra”. (Filipenses 2:10). Dios los bendiga.

domingo, 12 de febrero de 2012

El dueño de tu destino

Alguna vez te has preguntado. ¿Porqué algunas personas vencen en la vida, mientras que otras van de fracaso en fracaso?
La vida es el reflejo de los actos de cada individuo, fundamentalmente cada uno ha hecho lo que ha querido.
Sin embargo, amargarse con los propios fracasos y cargárselos a otros es común. Es necesario dejar de ser víctima de las adversidades, porque cada ano es su propio destino.
Nunca es tarde para aceptar el reto de edificarte a ti mismo y tener el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo surge de las actitudes, tomando como experiencias los propios errores.
No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, así como la causa de tu futuro será tu presente.
Aprende de los audaces, de los fuertes, de quienes no acepta situaciones adversas y toman actitudes para cambiarlas, de quienes vivirán a pesar de todo.
Aprende a usar tu fe, a levantarte y a ser más grande que el más grande de los obstáculos.
Nunca esperes en la suerte, porque la suerte es el pretexto de los fracasados.
Recuerda que Dios nos ha dado libre albedrío para decidir como queremos vivir cada día y en el futuro.

jueves, 9 de febrero de 2012

El poder de las palabras


Una palabra irresponsable: puede encender discordias y fuegos difíciles de apagar…
Una palabra cruel: puede arruinar y derribar todo lo que se había edificado en una vida…
Una palabra de resentimiento: puede matar a una persona, como si le claváramos un cuchillo en el corazón…
Una palabra brutal: puede herir y hasta destruir la autoestima y la dignidad de una persona…
Una palabra amable: puede suavizar las cosas y modificar la actitud de otros…
Una palabra alegre: puede cambiar totalmente la fragancia y los colores de nuestro día…
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga y traer luz a nuestra vida…
Una palabra de amor: puede sanar el corazón herido.
Porque las palabras tienen vida.
Son capaces de bendecir o maldecir, de edificar o derribar, de animar o abatir, de transmitir vida o muerte, de perdonar o condenar, de empujar al éxito o al fracaso, de aceptar o rechazar…
¿Cómo hablamos a los demás? ¿Qué les transmiten nuestras palabras?
¿Qué me digo a mí mismo? ¿Hacia dónde me conduce mi dialogo interno?
El Señor Jesús dijo: “Yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, pues por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”. (Mateo 12:36,37)

domingo, 5 de febrero de 2012

El triunfo de la cruz

“Ya habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él”. (Colosenses 2:15).
El Calvario fue escenario del más transcendente conflicto armado de todos los siglos. Allí se enfrentaron potestades formidables; allí la fe nos hace contemplar al Redentor liberando la más decisiva batalla contra los más formidables adversarios.

Pablo lo muestra con claridad. El madero que a algunos pareció emblema de afrenta y fracaso, fue de hecho pedestal de gloria sobre el reino de las tinieblas. Es interesante reparar en el verbo que usa el apóstol: “despojar”, que puede definirse como “privar a uno de lo que tiene”, “desposeer”. ¿Qué perdió Satanás en el Calvario? ¡Lo perdió todo! Fue despojado, desposeído para siempre del dominio que, por usurpación, había ostentado sobe las criaturas caídas en el pecado.
En el mismo momento en que un pecador se arrepiente y pone en Cristo toda su fe, ¡pasa de la potestad de Satanás, al señorío del Hijo de Dios! “Porque Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos traslado al reino de Su Hijo amado”. (Colosenses 1:13).
Por tanto, en virtud de nuestra fe en Jesús ya no vivimos bajo la potestad de las tinieblas, sino bajo la potestad y el señorío de Dios. Nuestra fe nos hace partícipes del triunfo de la cruz.
Escrito extraído del libro: Fe para vencer

jueves, 2 de febrero de 2012

Aprender a convivir



Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.
Los puerco-espines dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y se protegerían entre sí. Pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y algunos empezaron a morir congelados.
Así que el resto tuvo que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos.
De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con un compañero muy cercano puede ocasionar, ya que descubrieron que lo más importante era el calor del otro.
Así, lograron sobrevivir.
Moraleja de la historia – La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades.

jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Felices Fiestas o Ayuno?

Muchas personas saben que el derramamiento del Espíritu Santo ocurrió en el día de Pentecostés, pero la mayoría no sabe lo que ese día representaba para los judíos.
El Pentecostés era una fiesta instituida por Dios, pero el espíritu religioso se apoderó de esa fecha, dejando de lado el espíritu de la fe, pues, si la adoración de los que estaban en la fiesta hubiese agradado a Dios, ellos también hubiesen recibido el Espíritu Santo.
En esa época, Jerusalén estaba llena de extranjeros, ya que muchos viajaban para estar con la familia o divertirse. Por otra parte, la conmemoración consistía en dar regalos a las viudas y a los pobres (lea Deuteronomio 16:11-12).
No obstante, los 120 discípulos, que estaban ajenos a todo eso, prefirieron quedarse el Cenáculo. Aunque fuese una ofensa, ellos quebraron la tradición y no les importó la crítica y la opinión de los demás. Decidieron despreciar las costumbres, para dedicarse a un propósito más sublime: estar 100% consagrados a Dios.
Nadie en la fiesta recibió el Espíritu Santo, pero todos los que estaban en el Cenáculo, separados de la religiosidad festiva, fueron bautizados con el Espíritu de Dios.
Los que estaban en la fiesta sintieron la “alegría” pasajera causada por algo material: vino, música, ganancias comerciales, turistas, etc. Sin embargo, la alegría terminó junto con la fiesta. De la misma forma sucede en los días de hoy. Mientras tanto, los 120 fueron sellados por el propio Dios Hijo, y sus vidas nunca más fueron iguales.
Cualquiera puede recibir algo del hombre, como por ejemplo herencia, dinero, consejo, cariño, ayuda, entre otros. Pero el Espíritu Santo es algo que sólo Dios puede dar. Él es la prueba de que hubo una conexión con el propio Creador, una señal de que la persona está bien con Dios.
¿Cómo dudar de Él después de haber recibido Algo tan maravilloso que ningún hombre, fiesta, dinero u otra cosa podrían darle?
Por eso, aquellos que se dediquen durante los 21 días del Ayuno de Daniel, en el Cenáculo Universal del Espíritu Santo, recibirán el Espíritu de Dios.
Mientras tanto, el mundo estará participando de la fiesta pagana de Navidad.
En la fe,