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jueves, 15 de diciembre de 2011

¿Felices Fiestas o Ayuno?

Muchas personas saben que el derramamiento del Espíritu Santo ocurrió en el día de Pentecostés, pero la mayoría no sabe lo que ese día representaba para los judíos.
El Pentecostés era una fiesta instituida por Dios, pero el espíritu religioso se apoderó de esa fecha, dejando de lado el espíritu de la fe, pues, si la adoración de los que estaban en la fiesta hubiese agradado a Dios, ellos también hubiesen recibido el Espíritu Santo.
En esa época, Jerusalén estaba llena de extranjeros, ya que muchos viajaban para estar con la familia o divertirse. Por otra parte, la conmemoración consistía en dar regalos a las viudas y a los pobres (lea Deuteronomio 16:11-12).
No obstante, los 120 discípulos, que estaban ajenos a todo eso, prefirieron quedarse el Cenáculo. Aunque fuese una ofensa, ellos quebraron la tradición y no les importó la crítica y la opinión de los demás. Decidieron despreciar las costumbres, para dedicarse a un propósito más sublime: estar 100% consagrados a Dios.
Nadie en la fiesta recibió el Espíritu Santo, pero todos los que estaban en el Cenáculo, separados de la religiosidad festiva, fueron bautizados con el Espíritu de Dios.
Los que estaban en la fiesta sintieron la “alegría” pasajera causada por algo material: vino, música, ganancias comerciales, turistas, etc. Sin embargo, la alegría terminó junto con la fiesta. De la misma forma sucede en los días de hoy. Mientras tanto, los 120 fueron sellados por el propio Dios Hijo, y sus vidas nunca más fueron iguales.
Cualquiera puede recibir algo del hombre, como por ejemplo herencia, dinero, consejo, cariño, ayuda, entre otros. Pero el Espíritu Santo es algo que sólo Dios puede dar. Él es la prueba de que hubo una conexión con el propio Creador, una señal de que la persona está bien con Dios.
¿Cómo dudar de Él después de haber recibido Algo tan maravilloso que ningún hombre, fiesta, dinero u otra cosa podrían darle?
Por eso, aquellos que se dediquen durante los 21 días del Ayuno de Daniel, en el Cenáculo Universal del Espíritu Santo, recibirán el Espíritu de Dios.
Mientras tanto, el mundo estará participando de la fiesta pagana de Navidad.
En la fe,

martes, 13 de diciembre de 2011

El Rey y sus 4 Esposas

Había una vez un rey que tenía 4 esposas.
Él amaba muchísimo a su cuarta esposa y vivía dándole lindos regalos, joyas y ropas caras. Le daba de todo y de lo mejor.Él también amaba mucho a su tercera esposa, y le gustaba exhibirla en los reinados vecinos.
No obstante, tenía miedo de que un día ella lo dejase por otro rey.
Él también amaba a su segunda esposa.
Ella era su confidente y estaba siempre lista para él, con amabilidad y paciencia. Siempre que el rey tenía que enfrentar un problema, confiaba en ella para atravesar esos tiempos de dificultad.
La primera esposa era una compañera muy leal, y hacía todo lo que estaba a su alcance para mantener muy rico y poderoso al rey y al reino.
Pero él no amaba a la primera esposa, y a pesar de que ella lo amaba profundamente, él apenas se fijaba en ella.
Un día, el rey cayó enfermo y se dio cuenta de que su fin estaba cerca.
Pensó en toda la lujuria de su vida y reflexionó:
- Ahora yo tengo cuatro esposas conmigo, pero cuando muera, ¿con cuántas podré contar?
Entonces preguntó a la cuarta esposa:
- Yo te amé tanto, querida, te cubrí de las más finas ropas y joyas. Mostré cuánto te amaba cuidando bien de ti. Ahora que yo estoy muriendo, ¿eres tú capaz de morir conmigo, para no dejarme solo?
-¡De ninguna manera!- respondió la cuarta esposa, y salió del cuarto sin siquiera mirar para atrás.
La respuesta que ella le dio cortó su corazón como si fuera un cuchillo afilado.
Tristemente, el rey preguntó a la tercera esposa:
- Yo también te amé tanto la vida entera. Ahora que yo estoy muriendo, ¿eres tú capaz de morir conmigo para no dejarme solo?
-¡¡¡No!!!- respondió la tercera esposa- ¡La vida es muy buena! Cuando tú mueras voy a casarme de nuevo.
El corazón del rey sangró y se congeló de tanto dolor.
Le preguntó a la segunda esposa:
- Yo siempre recurrí a ti cuando necesité ayuda, y tú siempre estuviste a mi lado. Cuando yo muera, ¿serías tú capaz de morir conmigo para hacerme compañía?
- Lo siento mucho, pero esta vez no puedo hacer lo que me pides- respondió la segunda esposa. ¡Lo máximo que puedo hacer es enterrarte!
Esa respuesta cayó como un trueno en la cabeza del rey, y una vez más quedó afectado.
Entonces, una voz se hizo oír:
- Yo partiré contigo y te seguiré por donde quiera que vayas…
El rey levantó los ojos y allí estaba su primera esposa, tan flaquita, tan desnutrida, tan sufrida…
Con el corazón partido, el rey dijo:
- Debería haber cuidado mucho mejor de ti mientras aún podía…
La verdad es que todos nosotros tenemos cuatro esposas en nuestras vidas…
Nuestra cuarta esposa es nuestro cuerpo.
A pesar de todos los esfuerzos que hacemos para mantenerlo saludable y bonito, él nos dejará cuando muramos.
Nuestra tercera esposa son nuestras posesiones, propiedades y riquezas. Cuando morimos, todo eso va para los otros.
Nuestra segunda esposa son la familia y los amigos. A pesar de amarnos mucho y de estar siempre apoyándonos, lo máximo que ellos pueden hacer es enterrarnos.
Y nuestra primera esposa es nuestra ALMA, muchas veces dejada de lado por perseguir, durante toda la vida, la Riqueza, el Poder, y los Placeres de nuestro Ego.
A pesar de todo, nuestra Alma es la única cosa que siempre irá con nosotros, no importa donde vayamos…
Entonces,
Cultive…
Fortalezca…
Bendiga…
¡Ennoblezca su alma, ahora!
Es el mayor regalo que le podemos dar a los que nos rodean y a nosotros mismos.
Déjela brillar, ¡a través del perdón que Dios nos da en el Señor Jesús!
Que en estos 21 días de Ayuno su relación con su alma sea justa.
Colaboró: Obispo Julio Freitas

jueves, 8 de diciembre de 2011

La felicidad existe

¿Ya vio a alguien corriendo tras el viento?
¡Imagine una infinidad de cucarachas tontas!
Y sí. Así camina la humanidad.

Todos, en una búsqueda frenética, han colocado toda su fuerza en la conquista de la felicidad.
Los fuertes atropellando a los débiles para poseerla más rápidamente.
La mayoría pobre, dejándose llevar por el viento de la “suerte”, dice: quién sabe un día mi vida cambia, y va yendo de esperanza en esperanza.
Los enfermos buscan la felicidad en la cura física. Para ellos la salud es lo más importante.
Otros creen que la felicidad está en la realización profesional. Para ellos el dinero es el alma de la felicidad.
Y para los solitarios y frustrados en el amor, la felicidad está en encontrar su otra mitad. Por eso se rinden a las aventuras amorosas como un juego de lotería. Prueban suerte en el amor para ser felices.
Sin embargo, todos, sin excepción, se pierden en sus búsquedas. Cuanto más se revuelven en las búsquedas, más se hunden en la arena movediza de este mundo, al punto de cuestionar la existencia de la felicidad, como hacen los ateos respecto a la existencia de Dios.
Si existe la felicidad, entonces ¿dónde y cómo alcanzarla? ¿Quién me puede responder? Preguntan los infelices…
Para alcanzar la felicidad, antes es necesario tomar posesión de la vida. Los muertos no tienen derecho a la felicidad. Mientras la persona esté espiritualmente muerta en sus delitos y pecados, ¿cómo alcanzar la felicidad? Imposible.
Primero ella necesita resucitar, y, para eso, tiene que buscar al Autor de la vida.
El Señor Jesús dijo:
“Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25
Creer en el sentido de entregarse de cuerpo, alma y espíritu. A partir de esa entrega incondicional, ella recibe vida. Y entonces, tendrá el derecho a la felicidad soñada.
Quien sea suficientemente humilde para someterse y temerle, heredará riquezas, y honra y vida. Proverbios 22:4
O sea: será feliz en la Tierra.
El Ayuno de 21 días de Daniel es la gran oportunidad para los literalmente infelices. A partir de este domingo 11/12/11, quien quiera reservar los últimos 21 días del año para aislarse de toda información secular en televisión, radio, internet, revistas, diarios, deportes, entretenimientos, en fin ayuno audiovisual total.
Será hecha una limpieza en el corazón y en la mente de todo el equipaje inútil que ofrece este mundo, reservándonos apenas a las informaciones relativas a la Palabra de Dios, la Biblia Sagrada.
En el transcurso de este ayuno, el Espíritu de Dios será derramado conforme Su promesa en Joel 2:13-19.
Dios, en la Persona del Espíritu Santo, abra el entendimiento de todos los que creen.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

El salón de los mil espejos

Érase una vez en un templo Shaolin, un salón con mil espejos.

Un día, un perro entró al salón y de repente se encontró con miles de perros a su alrededor.

Gruñó y ladró a sus supuestos enemigos. Y por supuesto éstos sin más ni menos inmediatamente le mostraron sus feroces dientes.

El perro provocado y enfurecido, gruño, saltó y ladró tanto que murió de fatiga mental y física.

Un tiempo después, otro perro entró al salón de los mil espejos. Y al igual que el otro, vio miles de perros a su alrededor.

Este se complació de verlos, batió su cola y de inmediato se encontró en medio de miles de amigos. Autor: Kurt Tepperwein.

La vida presenta las mismas adversidades para todos, depende de las reacciones y actitudes de cada uno para vencer o ser vencidos por ellas.

martes, 15 de noviembre de 2011

El valor del ser humano

 
Un joven discípulo preguntó a su maestro: ”¿Cuál es el valor de un ser humano?”.


El sabio sacó un diamante del bolsillo y le dijo: “Ofrece esta piedra a diferentes comerciantes del mercado, pero no la vendas, y me cuentas qué tal te ha ido”.

Primero entró en una frutería, y el frutero le dijo: “Te lo cambio por un racimo de uvas”. Más tarde, un carpintero le dijo: “Te ofrezco tres trozos de madera”.

Fue a una bisutería, donde le cambiarían cien monedas de oro. Y finalmente, el discípulo visitó la mejor joyería de la ciudad. El joyero afirmó: “Me encantaría poder comprártelo. Pero este diamante es tan valioso que no tiene precio”.

El joven regresó con la piedra preciosa y le explicó a su maestro lo que le acababa de ocurrir. Sonriente, el sabio concluyó: “Al igual que sucede con esta piedra, para el que sabe ver, el valor de un ser humano es inconmensurable”.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Lección práctica

Había una vez un gran guerrero. Aún siendo muy viejo, todavía era capaz de derrotar a cualquier competidor.
Su reputación era conocida en todo el país, y muchos estudiantes se reunían para estudiar bajo su dirección.
Un día, un joven guerrero infame llegó a la villa. Él estaba determinado a ser el primer hombre en derrotar al gran maestro.
Junto a su fuerza, el maestro poseía una habilidad fantástica en percibir y sacar provecho de cualquier debilidad de su oponente, ofendiéndolo hasta que perdiera la concentración.
Entonces, él esperaba que su oponente hiciera el primer movimiento, y al revelar su debilidad, lo atacaba con fuerza sin piedad y con la velocidad de un rayo. Nadie jamás había resistido, más allá del primer movimiento, en un duelo contra él.
Contra todas las advertencias de sus estudiantes preocupados, el viejo maestro alegremente aceptó el desafía del joven guerrero.
Cuando los dos se posicionaron para luchar, el joven guerrero comenzó a insultar al viejo maestro. Él le tiraba tierra y escupía su rostro. Durante horas ofendió verbalmente al maestro con todo tipo de insultos y maldiciones conocidos por la humanidad.
Pero el viejo guerrero se quedó allí parado, tranquilo.
Finalmente, el joven guerrero quedó exhausto.
Percibiendo que había sido derrotado, huyó vergonzosamente.
Un tanto decepcionados por no haber visto a su maestro luchar contra el insolente, los estudiantes se acercaron y le preguntaron:
- ¿Cómo pudo soportar tantos insultos y ofensas? ¿Cómo pudo derrotarlo sin moverse?
- Si alguien viene a darle un regalo y usted no lo acepta, ¿para quién regresa ese regalo?, respondió el maestro.

domingo, 13 de noviembre de 2011

¡Mano Fuerte!

Cuanto más grande es la conquista, más reñida es la lucha y mayor el sacrificio.
Cuanto mayor es el sueño, más exigente es el sacrificio para su realización.
Esa enseñanza viene desde lo Alto.
La liberación de los hebreos de Egipto era un sueño casi imposible. Los hijos de Israel eran la gran fuente de riqueza y opulencia egipcia. Riqueza a costa de su esclavitud.
Dejarlos libre significaba una pérdida irreparable.
Egipto es el mundo, Faraón es el diablo, los hijos de Israel son los pueblos esclavizados, el Monte Sinaí simboliza el Monte Calvario y Moisés es el enviado del Altísimo.
Cuando el Señor envió a Moisés, avisó: “Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte., (Éxodo 3:19).
¿Cómo liberar a los esclavos del diablo sin el uso obligatorio de la Mano fuerte? Esto es, ¿sin lucha, sin guerra, sin sacrificio o sin la violencia de la fe?
¿Es posible usar la fe sin violentar las costumbres religiosas? ¿Es posible usar la fe sin violentar la voluntad de la carne?
La fe sobrenatural, por sí sola, ya se opone a la naturaleza.
Jesús escupió en el suelo, hizo barro, untó los ojos del ciego y ni por eso el muchacho fue curado. Pero, al obedecer Su orden, aún con enorme dificultad, fue curado. ¿Quién lo curó? ¿Jesús? ¿Su saliva? ¿El barro? ¿El agua del estanque de Siloé?
Él fue curado por la obediencia a la Palabra de Jesús. O sea, por la propia fe.
Pero el Señor tuvo que usar la Mano Fuerte para despertar su fe.
¿Jesús no podría haber pedido que alguien trajera agua de Siloé y lavarle los ojos? No sería más fácil, más simple y hasta más humano evitar que el muchacho tuviera que caminar hasta el fondo del Valle para ser curado?
“Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.”, (Mateo 11:12).
La fe pura violenta los principios naturales humanos. ¿Quién la entenderá?
¿Quién no sabe que sin el sacrificio de la fe natural no se conquista nada en este mundo?
De la misma forma, los beneficios del Mundo sobrenatural exigen la violencia de la fe sobrenatural.
Quien cree, va; quien no cree, se queda.

sábado, 12 de noviembre de 2011

¡Qué palabra, eh!

Médico, dentista, ingeniero, abogado, profesor, arquitecto, en fin, cualquier profesional fue formado en la universidad.
¿Y qué lo capacita para determinada carrera? ¿Cómo se forma?
Él se forma mediante el recibimiento científico de la palabra. El médico recibe la palabra de conocimientos médicos; el abogado recibe la palabra de conocimientos de la Ley; el ingeniero civil recibe palabra de conocimientos de la construcción civil, etc.
Quiere decir: cada profesión exige escuchar y poner en práctica la palabra enseñada, de acuerdo con la carrera elegida.
Cuando admiramos un bello puente, un rascacielos, no podemos olvidar que por detrás de aquella belleza arquitectónica existen muchos profesionales que fueron instruidos y formados apenas con palabras. Nada más que palabras.
Al poner en práctica tales palabras científicas, nacieron las maravillas de la tecnología.
Imagine la práctica de la Palabra de Dios.
Imagine cuando ella es aplicada a la vida cotidiana.
Si los conocimientos humanos, por medio de la palabra científica practicada, son capaces de crear ciudades, aviones, navíos, curar enfermos y más, imagine lo que la Palabra de Dios es capaz de hacer en la vida de los que la practican y creen en ella.
¡Piense en eso!
Un profesional independiente necesita preparación académica básica.
Pero para ser un instrumento en las manos de Dios, basta subir y permanecer en el Altar. Lo demás, lo hará Él…
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.” Juan 14:12

viernes, 11 de noviembre de 2011

Monte Santo

“Tú, querubín grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.
A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad, y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín protector.”, (Ezequiel 28:14-16).
Cuando hablamos de sacrificio, hablamos de vida total y completa en el altar.
Cuando hablamos de altar, hablamos de monte, y cuando hablamos de monte, hablamos de conquistas materiales, físicas, sentimentales, familiares y, sobre todo, de un único lugar en que la persona, sea miembro, obrero, pastor u obispo, puede estar salva y blindada contra todas las embestidas satánicas.
Pues en el monte (altar) somos poderosos en guerra, saltamos murallas y desbaratamos ejércitos.
El diablo trabaja de día para impedir que usted suba al monte (altar), y el mismo trabajo se hace incansablemente para lanzar fuera del monte a quienes consiguieron llegar y establecer allí sus vidas. ¿Por qué?
Es simple. Eso se da porque, desde su creación, el diablo habitó en el monte santo de Dios y de allí fue expulsado. Él sabe lo que significa un SER HUMANO con la vida en sacrificio en el monte.
Por eso, obreros, pastores, obispos, esposas y todo el pueblo: el monte es el lugar que nuestro SEÑOR santificó para que habite allí “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios…”, (1 Pedro 2:9).
Lugar en el que ni todo el infierno junto podrá vencerlo.
¡Gracias a Dios!
Obispo Sergio Correa

martes, 8 de noviembre de 2011

El Sacrificio – Parte I

Cuando le pedimos algo a Dios, Él no nos responde por nuestro llanto, de nuestras necesidades o de nuestros dolores. Él actúa conforme a nuestra fe, que es la única “moneda de cambio” con Dios.
Por esta razón, ¡quien cree recibe, y quien no cree no recibe! Súmese a eso las palabras del Señor Jesús: “Y estas señales seguirán a los que creen…”, (Marcos 16:17).
Cuando buscamos una relación con Dios, las obras de caridad o la vida religiosa no deben ser cuestionadas, pues, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.”, (Hebreos 11:6).
A Dios Le agradan, principalmente, las actitudes de fe porque es de este modo que el hombre prueba que depende de Él y que obedece completamente Su Palabra.
Muchos, sin embargo, piensan que llamarán automáticamente la atención del Señor por ser practicantes fieles de la bondad y de la caridad. Esperan, sinceramente, que Dios los recompense por sus actos.
¡Pero no es así! Y es por pensar así que muchos sufren, aún creyendo en el Señor Jesús.
Para el Señor, el pecado es la actitud más vil del ser humano, pero Él nos concede el perdón por medio de la fe.
Así, si para que perdonen nuestros pecados necesitamos de la fe, no será diferente para alcanzar Sus beneficios. ¿Qué es más fácil conquistar? ¿La vida eterna o las promesas materiales?
Quien no tiene fe para realizar los sueños materiales, tampoco la tendrá para conquistar las promesas espirituales.
Como ejemplos de fe, el Señor Jesús nos recuerda de la gran hambruna en Israel en el tiempo de Elías. En aquella ocasión, el profeta fue enviado a una viuda que vivía en Sarepta y a nadie más. En el tiempo de Eliseo había muchos leprosos en Israel, pero solamente Naamán fue curado. Compruebe:
“Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio.”, (Lucas 4:25-27).
¿Por qué motivo apenas esas personas fueron beneficiadas? ¡Porque, en ambos casos, en ellos hubo una manifestación plena de la fe!
Así, cada uno tiene la oportunidad de abrazar el camino de la fe o de la incredulidad. Cuando elegimos el camino de la fe, es necesario estar dispuestos a sacrificar, pues la práctica de la fe exige sacrificios constantes.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Abra su ventana

Quien espera ver o sentir para conquistar algo por la fe va a morir esperando.
Los religiosos son así: necesitan ver o sentir para creer, como Tomás.
Fe es certeza. Certeza de que Dios hará lo que prometió hacer. Nada que ver con sentimientos.
Abraham es uno de los mayores ejemplos de fe. No realizó ningún milagro. Pero su firme dependencia de Dios lo convirtió en el padre en la fe de los que hicieron grandes milagros.
Su fe no estaba apoyada en hechos extraordinarios. Pero en la perseverancia de la dependencia diaria del Altísimo.
La única señal que Abraham recibió de Dios, de que sería padre de numerosas naciones, fueron las estrellas.
Desde el punto de vista humano, todo contrariaba la Promesa Divina.
1 - Edad avanzada - cien años;
2 - Sara, su mujer, ya había pasado la edad de tener hijos - noventa años;
3 - Era estéril de nacimiento.
Súmese a eso: peregrinaciones, dificultades de locomoción y los peligros del desierto.
Aún así, manteniéndose firme en la dependencia Divina, creyó contra la esperanza.
Tal vez el lector esté viviendo un problema, a los ojos humanos, imposible de resolver.
Usted tiene en Abraham un ejemplo vivo de fidelidad de Dios.
Basta abrir la ventana, durante la noche, y observar las estrellas, las mismas que vio Abraham. Y como Dios habló con él a través de ellas, lo hará también con usted.
Ellas se mantienen firmes en el cielo, no sólo para ser admiradas, sino, sobre todo, para atestiguar que la Palabra del Dios de Abraham se cumple hoy, de la misma forma en la que se cumplió en el pasado.
Ellas sirvieron de señal para Abraham y continúan sirviendo de señal para quien quiera creer.
¡Que el Señor Dios de Abraham abra sus ojos espirituales para ver Sus señales!

martes, 18 de octubre de 2011

El Eco


Un hijo y su padre estaban caminando en las montañas. De repente, el hijo se cayó, se lastimó y gritó: “AAAhhhhhhhhhhhhhhh ! ! !”.
Para su sorpresa, oyó una voz repitiendo, en algún lugar en la montaña: “AAAhhhhhhhhhhhhhhh ! ! !”

Con curiosidad, el niño grito: “Quién eres tú?”
Recibió de respuesta: “Quién eres tú?”
Enojado con la respuesta, grito: “Cobarde!”
Recibió de respuesta:”Cobarde!”
Miró a su padre y le preguntó: “Que sucede?”
El padre sonrió y dijo: “Hijo mío, presta atención.”
Y entonces el padre gritó a la montaña: “Te admiro!”
La voz respondió: “Te admiro!”
De nuevo el hombre gritó: “Eres un campeón!”
La voz respondió: “Eres un campeón!”
El niño estaba asombrado, pero no entendía.
Luego el padre explicó:

“La gente lo llama ECO, pero en realidad es la VIDA…Te devuelve todo lo que dices o haces… Nuestra vida es simplemente reflejo de nuestras acciones. Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor… Si deseas mas competitividad en tu grupo, ejercita tu competencia… Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida… La vida te dará de regreso exactamente aquello que tú le has dado.”

Tu vida no es una coincidencia… Es un reflejo de ti. Alguien dijo: “Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa lo que emites”

domingo, 16 de octubre de 2011

Inmadurez en la fe

¿Ya vio chicos jugando? El grado de pureza e inocencia es tan acentuado que atrae y divierte a cualquier adulto.
A pesar de eso, sus actitudes no siempre son saludables. Hay momentos en los que sus impulsos son difíciles de controlar, principalmente cuando quieren cosas fuera de horario. Ante eso, muchas se convierten en malcriadas y, a veces, hasta incontrolables.
Todo eso porque sus emociones están a flor de piel. No piensan, no miden las consecuencias, no tienen noción del peligro… ¡nada!
Así son los inmaduros en la fe. Creen que el Papá del cielo tiene que responder las peticiones en el momento, independientemente de Su voluntad.
Tal infantilidad espiritual sería hasta incomprensible, si no fueran las amenazas de abandonar la fe. Como si el Señor Dios dependiera de ellos.
Otros, por muchos años, han invertido en la construcción de verdaderos castillos de problemas. Y cuando tienen acceso a la fe quieren usarla como varita mágica para resolverlos de la noche a la mañana.
Además de ellos, están aquellos cuya fe no se desarrolla por los celos y contiendas acentuados en su carácter. Para este tipo de “cristiano” el apóstol Pablo dijo:
“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”, (1 Corintos 3:1-3).

sábado, 15 de octubre de 2011

“Pero…”

Dice un proverbio japonés que, cuando todos estaban elogiando el plumaje del Pavo Real, los pájaros protestaron: “Pero miren sus patas”.
El envidioso es siempre aquel que arruina placeres. Aquel o aquella que siempre tiene un “pero” para disminuir al otro, como si lo bueno del otro lo hiriese o disminuyese su yo.
Cuando tenemos ganas de decir un “pero…”, es mejor pensarlo muy bien: ¿Por qué quiero mostrarme diferente, contradictorio?  A caso hay algún motivo benefico, o es sólo para manifestar mi partecita de envidia, de malestar por el bien ajeno?

jueves, 13 de octubre de 2011

Abriendo la puerta

En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto.
Cada vez que tomaba prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala, que tenía un grupo de arqueros en una punta y una inmensa puerta de hierro en la otra. De la puerta de hierro colgaban muchas calaveras cubierta de sangre.
En esta sala, el rey le daba dos opciones a los prisioneros:
- Ustedes pueden elegir morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por aquella puerta.
Todos los que por allí pasaron eligieron morir en manos de los arqueros.
Al finalizar la guerra, un soldado, que por mucho tiempo había servido al rey, le dijo:
- Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?
- Diga, soldado.
- ¿Qué había detrás de la asustadora puerta?
- Vaya y vea.
Al principio, él tuvo mucho miedo, pero, confiando en el rey, la empujó lentamente, y percibió que, a medida que lo hacía, rayos de sol iban entrando y aclarando el ambiente hasta iluminar todo el recinto.
La puerta llevaba hacia fuera de la mazmorra, rumbo a la libertad.
El soldado, admirado, apenas mira al rey, que dijo:
- Yo les daba a elegir, pero preferían morir antes que arriesgarse a abrir esa puerta.
¿Cuántas veces dejamos de abrir una puerta o entrar por otra por miedo a arriesgarnos?
Hoy, en el mundo, muchas personas todavía no encontraron la libertad exactamente por este motivo: el miedo. Miedo de que no resulte, miedo de lo que los demás van a pensar, miedo de equivocarse, en fin. Y, con eso, permanecen estancadas, paradas en el tiempo y sumergidas en sus problemas.
Debemos ser diferentes, pero, muchas veces, actuamos exactamente igual.
¿Cuántas personas, movidas por el prejuicio impuesto por los medios satánicos, han tenido miedo de pasar por la puerta de la IURD?
Pero los afligidos, que no tienen nada que perder, han intentado y conquistado la plenitud de la libertad a través de una fe lanzada e irreverente.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Problemas que van y vienen

Si yo quiero terminar con un árbol, tengo que cortarlo por la raíz.
El banano, por ejemplo, es un árbol muy robusto y resistente, aunque parezca débil. Por increíble que parezca, ni el fuego ni un tifón pueden matarlo. Aún si alguien corta un banano en mil pedazos, puede sobrevivir.
La única forma en la que se puede impedir que este árbol crezca nuevamente es arrancándolo por completo, desde la raíz.
Así son los problemas de la vida, especialmente los crónicos. Si no son resueltos de raíz, terminarán creciendo nuevamente y regresando como antes.
Muchas personas quieren resolver sus problemas, pero se resumen en lidiar con las hojas y las ramas. Esos problemas terminan regresando en muchas oportunidades, y a veces, hasta peor.
Existen tres razones principales por las que las personas normalmente no se enfrentan con la raíz de sus problemas:
1. No saben encontrar la raíz;
2. Conocen la raíz, pero no saben cómo cortarla;
3. Saben cómo cortarla, pero no están dispuestas a emplear el esfuerzo para hacerlo.
O sea, quieren respuestas rápidas.
¿Cuál es su caso?
Obispo Renato Cardoso

martes, 11 de octubre de 2011

El que habita en el abrigo de Dios

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Marcos 12:30

lunes, 10 de octubre de 2011

Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja

No hay muerte para quien vive por la fe en el Señor Jesucristo.
Pronunciar la palabra muerte ya es asustador para personas comunes. Mientras tanto, el significado del fin de la vida para muchos no es lo mismo para otros.
La muerte tan cruel, cuyo espíritu corta vidas, tanto de inocentes como culpables; que no escoge sexo, edad, color, raza, clase social, cultura, en fin, que roba vidas descuidadas, de forma implacable o no, es temible, da pavor y, peor, no se cansa, ni se enfada.
Mas, para los que viven en el Señor Jesús, ella no tiene más fuerza. Antes, sirve gloriosamente como instrumento de garantía de la vida eterna.
Es por esto que el apóstol confesó: Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” Filipenses 1:21
¿Quién puede entender esto? Es locura para los que se pierden; para todos cuyo corazón está preso a las ofrendas de este mundo.
La verdad es que la muerte sólo espanta a los hijos de las tinieblas, porque los de la Luz ya la vencieron por la fe.
“Jesús murió por todos; luego, todos morirán.”
¿Todos morirán?
¿Quién, de hecho, murió de verdad?
Morirán los que no viven para sí mismo.
“… y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos.” 2 Corintios 5:14-15
Los nacidos del Espíritu de Dios se burlan de la muerte, diciendo: ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?1 Corintios 15:55
¿Sabe por qué?
Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja
“Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.” Romanos 14:8
Palabra fiel es esta: Si somos muertos con Él, también viviremos con él...” 2 Timoteo 2:11

domingo, 9 de octubre de 2011

Bendita Tribulación

La alegría de las conquistas materiales ha causado una verdadera sensación de bienestar. La relación con Dios parece estar al día. El fiel se siente más animado, estimulado en la fe y hasta propenso a hacer la obra de Dios.
Pero cuando las tribulaciones comenzaron a dar señales, la alegría da lugar a la tristeza, la euforia se enfría y la fe deja a su vez a las dudas y lamentos. La disposición de servir a Dios se apaga.
En este momento, su confesión de fe es juzgada. La cruz y el mundo esperan ver hacia dónde va a caer. Y es justamente ahí que se define el tipo de fe que se tiene.
Dios no nos ha dado fe apenas para el éxito espiritual y material, pero también para los supuestos fracasos. En el mundo de la energía sobrenatural, todo coopera para el bien, tanto las ganancias como las pérdidas.
Al final de cuentas, quien vive en la dependencia del Espíritu Santo ya murió para este mundo. Las luchas y sinsabores enfrentados en la Tierra forman parte del aprendizaje de vivir por la fe.
Salomón es un gran ejemplo de los prejuicios causados por la ausencia de tribulaciones. Nació para reinar sin cualquier problema. Y, por haber conquistado el corazón de Dios, se convirtió en el más sabio de la Tierra. Él fue poderosamente rico, no había nada que su alma desease que no fuera satisfecho.
Ni enemigos tenía.
Llegó al punto de enviar cartas al rey de Tiro diciendo: “Ahora el Señor mi Dios me ha dado paz por todas partes; pues ni hay adversarios, ni mal que temer.” 1 Retes 5:4
La historia registra que la ausencia de problemas se convirtió en el mayor y más grave adversario de Salomón. La sensación de felicidad cristiana puede convertirse en un enemigo mortal, porque impone un relajo en la fe y, en consecuencia, frialdad espiritual.
“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Mateo 26:41

sábado, 8 de octubre de 2011

Visión nuestra de cada día

"El Seol y el Abadón nunca se sacian; así los ojos del hombre nunca están satisfechos." Proverbios 27:20

"Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí." Isaías 6:8